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El Puente Somos Todos, 2011

Sobre las vías por las que todavía transitan trenes viejos, se encuentra un puente peatonal de 100 metros que cruza por el centro de Saltillo, Coahuila (México) y llega hasta la colonia Guayulera, una comunidad marginada. Aquí la malla de la plataforma está caída y varios escalones se encuentran en malas condiciones, lo cual dificulta el paso. Del lado céntrico, el puente está en buenas condiciones. Entre estos dos mundos se encuentra El Nodo, un centro de desarrollo cultural ubicado en una antigua estación de ferrocarril, dirigido por Fernando Carrera. Él me invitó a pintar el puente, como parte del proyecto Rescate de Espacios Urbanos.


La intención fue unir ambos lados del puente a través del diseño, los colores y la participación de niños, niñas y jóvenes de ambas comunidades. Lo que antes era un puente de cemento quebrado y metal oxidado, se transformó en una galería de arte comunitaria. El mural representa dos trenes coloridos, uno viene de cada lado del puente y cada vagón lleva un dibujo distinto diseñado y pintado por alguno de los niños o niñas. Estos dos trenes se unen en medio del puente, donde las vías se transforman en dos manos que se agarraron como muestra de amistad y paz.


Este proyecto no hubiera sido posible sin la colaboración de mi gran amiga Ariana Gómez, quien me acompañó en todo el proceso creativo. Agradecimos a todos que nos apoyaron en la pintada del puente: las niñas y niños y sus mamás, los organizadores de la comunidad que trabajaron con El Nodo, y los grafiteros locales que nos ayudaron a barrer y pintar los detalles en las tardes calurosas.